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A la Mama Andrea

  • Foto del escritor: Andrea Soto
    Andrea Soto
  • 28 ago 2023
  • 2 min de lectura

Actualizado: 8 may 2025


Quizá fue la nostalgia de estar lejos de Ecuador tantos años sin poder regresar que decidí empezar una investigación sobre Historia Precolombina. Gracias a las fabulosas bibliotecas que encontré en Buenos Aires, localicé autores increíbles, entre ellos Cesar Sondereguer, autor del

Arte Cósmico Amerindio, un análisis semiótico de las figuras y las formas en el Arte Precolombino, me llené de ideas y significados. Pero había una incoherencia, todo ese análisis era el de una mente occidental, porque entendí que en tiempos precolombinos, no existía el "arte" como tal.


La pregunta fue entonces, ¿en qué contexto emergió ese arte?. Fue entonces, que decidí viajar a visitar algunas ruinas precolombinas personalmente, y conseguir respuestas con mis poderes intuitivos. Lamentablemente, no pude hacer ese viaje.


La vida me llevó a Ecuador por tierra, pero sin paradas. Cuando llegué me sentía frustrada y le comenté a un amigo todo esto, el Daniel Félix. Él no dudó en llevarme con la Mama Andrea, me dijo que ella tenía respuestas para mí. La Mamá Andrea me acogió, en su mágica casita con sus dos hijas mágicas y fue increíblemente generosa con su información, me contó que antes de convertirse en una Mujer de Medicina, había sido periodista, terapeuta e investigadora. Me sorprendió la cantidad tan variada de libros y autores, era una intelectual y supuse que era desde ese lugar de investigadora, que me daría las respuestas que buscaba. En cambio, la Mama me explicó que no había libros ni autores más precisos, que el arte precolombino que buscaba, no estaba en ningún complejo arqueológico. Me dijo que esos diseños, ¡estaban vivos!.


Así fue, como la Mama Andrea me compartió el universo de la Medicina; sus complejos protocolos guiados por la geometría sagrada, su sabiduría iluminada por las visiones que luego se hacían tejidos, grabados, sellos, esculturas, edificios. Ahí fue cuando entendí que las plantas de poder no son una droga, que eran un Camino, ese que te enseñaba cómo ser hija de la Madre Tierra, y por tanto Madre, Hermana, Nieta, Esposa, y nada a la vez... Gracias a su conocimiento ancestral, dejé los vicios, encaminé mi vida, aprendí sobre mi espíritu, mi fuerza y mi poder. No me alcanzarán palabras para agradecerle, Un día me dijo: "No esté escuchando críticas, usted va a transformar la comunicación en este país, usted va a guiar como hacer las cosas", su generosa visión, me ha impulsado hasta este maravilloso momento de mi vida. Gracias Mama Andrea Atekokolli.



 
 
 

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